SENTIPENSAR

Del escritor Eduardo Galeano tomé prestado este sabio estado: Sentipensante.

 

¿Cómo se podrá interpretar esto del Sentipensar?

 

Para Galeano, se trata de Pensar Sintiendo y Sentir Pensando. Por cierto, un profundo planteamiento.

 

Pensemos cómo mas, se puede interpretar:

 

Aprender a sentipensar puede moderar, la tendencia de la naturaleza humana a extremar.

 

¿A quién prestarle atención, a la razón o al corazón? ¿Qué será más confiable, el pensamiento o el sentimiento? No hay necesidad de elegir algún extremo; lo armónico es sistémico.

 

 

Actuar manteniendo plena sincronización, entre pensamiento y sentimiento, entre sentimiento y pensamiento, deja al sujeto mucho más contento.

 

 

“Escucha tu corazón, para tomar la mejor decisión” o “lo más importante es guiarse por la razón”. Esto suele escucharse al aconsejarse; pero en la práctica, puede causar confusión, división y desorientación.

 

Una sensata decisión, se toma manteniendo la conexión entre razón y corazón; afirman quienes han investigado a fondo, esta determinante cuestión.

 

¿Cómo se podrá practicar esto del Sentipensar?

 

 

Dice la neurociencia afectiva; que la corteza prefrontal, es decir, la zona del pensar, se encarga de regular el impulso emocional. Y que son nuestras interacciones, las que mueven a nuestras emociones.

 

De esto se puede inferir: el sentir está presente consciente o inconscientemente. Para que sea consciente, es necesario aprenderlo a discernir. ¿Y cómo se puede discernir? Con la práctica de Pensar el Sentir.

 

Pensar el Sentir, hace que se pueda llegar a elegir el más constructivo sentir. El más constructivo sentir, es aquel que no está contaminado con algo que pueda dañar, maltratar, intoxicar, perjudicar o generar malestar de forma intencional.

 

El más constructivo sentir, nos puede ayudar a elegir la más sensata actuación, en cada interacción. Aquí ya estaríamos ejerciendo una segunda acción; Sentir el Pensar.

 

Sentir el Pensar, hace que se despierte la solidaridad, las ganas de ayudar, de poder aportar, de cuidarse y de cuidar, de liberar cualquier malestar que obnubile la realidad. Si no se siente el pensar, solo se piensa en el beneficio personal, aunque éste genere malestar; sin pensar en la comunidad.

 

Pero vayamos más allá, para profundizar en el Sentipensar.

 

También se puede afirmar, ya para sintetizar; que se trata de Sentir para Pensar y Pensar para Sentir. ¿Esto qué quiere decir?

 

Es algo así como; pensar para construir un sentir, que pueda Empatizar con la realidad Intra e Interpersonal. Para que así, el sentir y el pensar se puedan pronunciar con Asertividad.

 

Aquí entran a jugar dos actitudes más: Empatía (Sentir para interactuar) y Asertividad (pensar para interactuar).

 

 

Para hacerlo más sencillo y fácil de recordar, todo esto se puede fusionar; dando como resultado la Empatividad.

 

Luego entonces; para acertar al interactuar es necesario Sentipensar. O en términos prácticos, sin redundar, practicar la Empatividad.

 

Cuando sentimiento-pensamiento y pensamiento-sentimiento, actúan como complemento, el resultado es, un equilibrio correcto.

 

Y tú, ¿Has pensado en sentipensar?

 

[1] Eduardo Galeano comenta, que escucho por primera vez el término Sentipensante, en una conversación que sostuvo con pescadores del Caribe Colombiano.

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Publicado el 23 agosto, 2017 en FORMACIÓN AFECTIVA, Habilidades Afectivas Humanizadoras y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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